Las noches de Mallorca se viven fuera. Un foco en la fachada destruye justo la atmósfera que las hace especiales – la luz cálida por capas la crea.
El clásico foco con sensor convierte la terraza en un campo deportivo: luz cegadora desde arriba, sombras duras y un jardín negro detrás. Un exterior acogedor trabaja con varios niveles bajos de luz: luz de mesa, acentos en plantas, muros rozados por la luz, un árbol suavemente iluminado como punto focal en la profundidad. A esto se suman las condiciones de la isla: aire salino, UV y tormentas exigen materiales y montajes que las luminarias baratas no soportan.
Diseñamos desde la posición del comensal: ninguna fuente de luz golpea directamente el ojo, todo en 2200–2700 K cálidos, regulable hasta nivel de vela. Especificamos materiales resistentes al aire salino (IP65+) con equipos accesibles, prevemos el cableado para futuras ampliaciones hacia el jardín y configuramos escenas – «Cena», «Lectura», «Todo apagado a medianoche» – por app o smart home existente.
Varios niveles de luz en lugar de focos
Sin deslumbramiento desde ningún asiento
Tecnología resistente al salitre (IP65+)
Escenas por app y horarios
Envíenos fotos de su exterior – le esbozamos las posibilidades.